En todos los países del mundo, toca que enfrentar el fenómeno de la pobreza, que golpea a su población en gran escala.

En este caso, contextualizaremos en El Salvador, un país con unos 700 millones de habitantes, donde la pobreza deja una huella aterradora.

Se estima que el nivel de pobreza extrema en El Salvador tiene un 26%, y a medida que pasa el tiempo sigue creciendo de manera desenfrenada.

Son varios los factores los que influyen para tener este tipo de pobreza en el país.

Uno de los factores es un núcleo familiar muy grande, existen personas que no tienen los recursos necesarios, para, darles una buena calidad de vida a sus hijos.

Sin embargo, deciden tener hasta 5 o 6 hijos, viven en una situación complicada, y que la familia se vuelva más amplia agudiza la situación.

Pues, lograr darles una buena calidad de vida a varios hijos, resulta algo imposible al vivir en una situación de pobreza complicada.

Hacer conciencia de ello, resulta complicado pues las  personas es algo que vienen haciendo de generación en generación, romper ese círculo para ellos es anormal.

Las tasas de desempleo o la falta de oportunidades, también, juegan un papel transcendental, en un país que resulta difícil tener un empleo digno hay que remar contra la corriente.

La mayoría de personas tienen empleos informales, eso significa que tienen ingresos mínimos, solo para sobrevivir el día a día.

Contextualicemos, una persona que se dedica a la venta de artículos en algún pueblo, o una calle, el margen de ganancia diario anda por los $5 diarios, pero, si es la cabeza del hogar y tiene 3 o 4 hijos, ni siquiera le alcanza, para alimentarlos bien.

Sumado a esto, tiene que pagar el alquiler cada mes y los recibos de energía y agua; la ropa, calzado y otras cosas básicas que sus hijos necesitan, quedan a la intemperie.

Ahora, pongamos un  caso de una persona que vive en el campo que tiene 6 hijos, y él sea el único que trabaje, ganando unos $7 entre $8 diarios. También, se le hace sumamente complicado salir adelante.

En su mayoría sus hijos siguen el mismo patrón de conducta y procrean varios hijos en su núcleo familiar, en el futuro se enfrentan a las mismas dificultades.

Los gobiernos en turno poco o nada hacen para mejorar este tipo de situaciones y educar o ayudar a este sector de la población que es castigado de generación en generación.

Será conformismo o definitivamente, es algo imposible de superar, bueno, podrían ser las dos cosas.

Lo que es seguro, que existe un gran número de personas que viven es situaciones precarias, tanto en la zona urbana como rural del país.

Cabe resaltar, que siempre hay hijos que rompen con este patrono de conducta y salen adelante, se superan y logren salir de la pobreza, algunos entran en la clase media y sus descendientes siguen el legado.

Pero, existe un sector que es duramente golpeado por la pobreza, son todos esos ancianos que por situaciones de la vida, fueron dejados a su suerte.

Con su salud deteriorada, les toca hacer un esfuerzo doble por salir adelante, y de esa manera triste terminan su vida.

La educación es fundamental, pero, en El Salvador es precaria y por eso los índices de pobrezas crecen sin parar.

El desempleo también, ha ganado terreno y contribuido, para, meter a personas en la pobreza, pues ante la falta de oportunidades, la calidad de vida en las familias se ve afectada.

 Al vivir en extrema pobreza, lo mejor que se les puede heredar a sus hijos, es inculcarles que la educación, ya que es la fuente principal para salir de la pobreza.

Este artículo ha sido escrito desde la perspectiva de Omar Escoto, luego de conocer muy de cerca la forma en cómo se desarrolla la pobreza en miles de hogares salvadoreños.

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